Joherms Quiala Brooks, Cuban Artist

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You can see Senior Quiala’s work here.

Joherms Quiala Brooks is a formally trained painter who brings his own Cuban twist to a Dali-esque form of surrealism. His paintings frequently contain beautifully rendered mysteries which the viewer must try to unravel in order to decipher the true meaning of the piece. His seductive and intriguing works present commentaries on the modern Cuban cultural experience.
Quiala was born between the sea and the mountains in Guantánamo, Cuba, where he attended the School of Fine Arts. From there, he was accepted at Havana’s National Art School where he was able to broaden his education by attending art expositions and theater and reading current literature about art. This opened his eyes to many of the different cultures in his own country.
From Havana, Quiala went on to study in Santiago de Cuba where he came into the realm of Carlos René Aguilera and his father, Aguilera Vincente and, in 1989, Quiala was appointed as a professor of engraving and drawing at the José Joaquín Tecada Art Academy. Here he found more freedom to break the molds of traditional artistic expression.
Quiala embodies the philosophy of José Martí, Cuba’s independence leader, who observed that everyone is a product of the period in which he lives. He feels that it is his responsibility to speak of the events which have marked Cuban life in recent years. Quiala portrays the use of the U.S. dollar in Cuban society and the prevalence of the sex trade and its relationship to the dollar. In Juego rentado (Rented Games), he shows us two nubile young women floating on a magical dollar bill carpet above the lecherous men beneath them. He continues this theme by portraying the effect of the dollar on the people in rural areas. Mi tio el que llegó del norte (My Uncle Who Arrived from the North) shows a detailed, hyper-realistic green-skinned man leaning on a dollar-wrapped pole against a background replication of a sere rural town.
We see other recurring themes in Quiala’s work; the broken glass; the unmistakable red color and shape of cans of Coca-Cola; the pressure cooker and the unctuously draped cloak. His meticulously rendered landscapes are festooned with drops of blood, ropes dangling from the sky or slashes in the canvas. They provoke us to question what may be lurking under all that natural beauty. In one of his landscapes he portrays Christ secured to the cross with sickles rather than nails, and in another a crown of thorns spraying blood defiles the beauty of the Cuban countryside.
Quiala is able to combine his visual message with his cultural experience. His images are subjective with a heavy semantic force and reveal the influence of Salvador Dali. His unexpected juxtapositions of tranquil landscapes and bleeding religious symbols emphasize his concern for the state of his country. However, despite all his symbolism, we frequently see Quiala using the Cuban gift of bringing humor into even the worst situations, making a joke about the problems of life, about the dreams deferred.

Joherms Quiala Brooks – Biografía
Critica De Arte
Revista Mensual Independiente – Nueva Epoca
Madrid – Noviembre 1997

La admiración por Dalí, su obra y su vida, hace que Joherms Quiala joven pintor Guantanamero (Cuba) exprese su pensamiento fuera de cualquier fuerza que le imponga la razón. Su carácter abierto y la energía que le definen conducen su pintura hacia un surrealismo pleno de color. El sol, la luz y el color que impregnan a Cuba se traducen en los lienzos de Joherms, que lanza a base de azules, amarillos, verdes…, lejos de una preocupación estética y como vía de su proceso espiritual.
Joherms Quiala, con sus 27 años, ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas dentro y fuera de su país, por ejemplo ha participado en el XV Festival del Humor en Tolentino (Italia), o en la exposición “Matices” organizada por el Ayuntamiento de Albacete. Asimismo, ha obtenido premios como el primero en el Festival Internacional de Humor en Belgica.
Al ver sus obras se observa cierta nota de humor, incluso el propio pintor se retrata caracterizado de cualquier personaje importante. Por ejemplo, en un sueño en azul aparece Joherms dentro de un cuadro ataviado como el Greco, con una lata de cola en la mano y un gesto de cierta burla. Do pájaros custodian el lienzo mientras que en primer plano aparece la figura del Dalí con cara de admiracion, a su lado se levanta ese sueño como un paño vaporoso para mostrar la infinitud del mundo en amraillo, fuerza impulsora y motora de su existencia. Domina el dibujo y traza perfectamente la perspectiva, mientras se sirve de distintos elementos para dirigir la mirada del espectador por la totalidad del cuadro.
Joherms Quiala trasciende más allá de si mismo, por eso la nota de humor caracteriza sus obras junto a elementos referentes a su tierra. Realiza la fusión entre dos mundos, como un puente que cruzamos con una ilusión que no cesa.
Paloma Vargas
“Su Realismo”
De Joherms Quiala aseguran muchas personas que es un pintor Surrealista, pero hay tanto surrealismo en esta sentencia que me promueve a mirar sus pinturas. Como “Su Realismo” es decir: la manera que el tiene de construir otra realidad apoyado en referentes fotográficos, láminas de revistas, en fin, utalizando cuantas imágenes el necesite para su intensión. Estos trabajos no se acercan al Realismo Mágico y quedan separados de Realismo, quizás lo que haya promovido a pensar en que ellos sean surrealista es como inserta en las pinturas precisiones concretas en un conjunto irreal, sus mujeres como otros elementos, aparecen en posturas clásicas pero en una ingravidez que no propone una ubicación a un tiempo. Fuerza los elementos clásicos modernos etc, a una atmósfera, a una concentración de efectos de la que sale una visión arquitectónica a lo cual he llamado “Su Realismo”; esta libertad de construir paisajes donde confluyen diferentes eventos en distintos tiempos y donde queda anulado el poder dinámico de cada forma, con su estilo, contenido etc, para proponerle argumentos aun más vigentes.
En sus paisajes pretende concordar el pasado con el presente y a pesar de la alteridad que producen estos juegos asociativos, las apropiaciones son manipuladas como para hacernos creer que visitan su futuro. Pienso que su riquesa se haya en que estos paisajes evocan otro reconocimiento de las imágenes, donde se encuentran otras respuestas, además para otras cosas en otros trabajos.
Quiala, considera que en sus últimas propuestas persiste en encontrarle un tiempo más concreto a sus apropiaciones, y esto lo aleja mucho más de toda intensión surrealista, ahora parece que busca competir con una cámara fotográfica y esta preocupación excesiva por las imágenes representadas, me despierta o me hace ver cierta actitud manierista, una sensibilidad que logra encontrar una forma en sus paisajes.